AMANECER POLÍTICO

PRÓXIMO GOBERNADOR DE SAN LUIS POTOSÍ  ¿PANISTA O PRIÍSTA?

En diversos medios de comunicación capitalinos han comenzado a realizar sus deducciones sobre el destape de Juan Manuel Carreras López como candidato a Gobernador por el Partido Revolucionario Institucional, que ha generado un sin número de comentarios que lo ubican como candidato del PAN y PRI, mientras que este personaje ya fue registrado como candidato el PAN aún se encuentra decidiendo.

Muchos consideran que el abanderado del PRI representa un  “Golpe de Estado” que significa  la toma del poder político, de un modo repentino y violento, por parte de un grupo de poder, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión en el poder vigente con anterioridad.

Se dice que tiene metida la mano el Expresidente de la República Felipe Calderón quien cobra una factura para su excolaborador Juan Manuel Carreras López, a quien recuerdan levantarle la mano en San Luis Potosí al expresidente.

En una colaboración de la (revista de las noticias san Luis) señala lo siguiente: En la refriega cupular también aparece el líder nacional del PAN, Gustavo Madero, que había cabildeado con Peña el puesto para el ex senador panista, Alejandro Zapata, pieza clave en los amarres para sacar adelante el llamado Pacto por México, para subastar al país al mejor postor. En el rejuego de las promesas absurdas, ya resultó pisoteado el magnate Juan Carlos Valladares al que le dio la espalda su aparente amigo Peña. El nombramiento de Carreras también genera confusiones entre la militancia del PRI y del PAN. Cuando fungió como orador central en el último aniversario luctuoso de Colosio en San Luis, diversas voces lo acusaron de traidor y oportunista. En las redes sociales, dirigentes ortodoxos de algunos municipios lo tildaron de “candidato chiquito, es otro Toranzo”. Incluso dijeron que tiene el mismo carácter colérico y voluble que el fallido galeno. Otros felicitaron a sus amigos panistas por recuperar la gubernatura. Entonces se impone la duda: ¿Carreras es más priista que panista, es más panista que priista, es mitad del PRI y mitad del PAN, le va a rendir pleitesía a Peña o Calderón, se va a identificar con Toranzo o Marcelo de los Santos, se dirá doctrinario como Efraín González Luna o simpatizante del libre mercado como Carlos Salinas?. ¿Si se inclina más por las tesis del panismo, enojará a los seguidores que tenga en el PRi o viceversa?. ¿Y si las bases burladas del PRI le sacan un cartel donde aparece victorioso junto a su mecenas Calderón?. ¿Y si los panistas dolidos le reclaman su alianza con el non grato Toranzo, que humilló y ofendió a los potosinos durante un sexenio?. Los demás competidores se quejarán de participar en una contienda inequitativa, ya que el PAN juega con dos candidatos simultáneos. La militancia panista se verá envuelta en una encrucijada moral, ¿quién en realidad representa sus intereses, Carreras, Zapata, Sonia Mendoza o Mario Leal?. Meses antes, el delegado del PRI en la entidad, Melquiades Morales, alentó las esperanzas de Carreras y del líder camionero Elías Dip, al declarar que el PRI le abría las puertas a los tránsfugas. Fue la llama que empezó a calcinar a los demás aspirantes. Antes de Morales, otro enviado del comité nacional comenzó a tejer alianzas con el clero político para que dijeran en las homilías dominicales que el indicado era Carreras. Se notó el predominio de Calderón. Si Carreras es homónimo de Toranzo, a los potosinos les aguarda un futuro negro y ominoso. Incluso, se dijo que el cirujano ya le comió el mandado al repartir la mayoría de posiciones para alcaldes y diputados, donde podría aparecer su conyugué, María Luisa Ramos, en busca de impunidad.

Lo mismo que el tenebroso y malogrado secretario de gobierno, Cándido Ochoa. Atrás de Carreras está el tufo de Salinas, que se crio bajo las enseñanzas del ex gobernador interino, Gonzalo Toribio Martínez Corbalá, con el que ensayó reelegirse. Carreras le cargó ufano el maletín a Martínez Corbalá, al que el PRI le rindió homenaje hace meses. El destape de Carreras generó entre seguidores y contrincantes un prematuro desencanto. Incluso Valladares hubiera provocado la expectativa de un despegue a la modernidad. Otra vez los potosinos habrán de padecer la campaña de un abanderado de bajísimo perfil, corajudo, dudoso de su ideología. Con nulos compromisos.